Archivos Mensuales: diciembre 2016

Consciente 2017

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En escasos días nos brindamos una nueva oportunidad para comenzar.

Quería escribir esta revisión anual, como viene siendo costumbre, y quería estar contenta para hacerlo, pero no puedo. La verdad es que hace unos días que estoy triste. Estoy triste con la vida, con el planeta, con lo que hemos hecho con todo esto que nos rodea.

Puedo hablar del mundo: de los políticos que elegimos, de las decisiones políticas que dejamos que pasen, de las personas que llegamos a hacer famosas, de los programas de televisión que tienen más telespectadores, de lo que elegimos para invertir nuestro tiempo, de lo que decidimos vestir, de lo que decidimos escuchar, de lo que decidimos creer, de lo que decidimos comer, de lo que decidimos hacerles a los que nos rodean e incluso a los que queremos. (Y un largo etcétera.)

Puedo hablar de lo personal: de decidir ir a buscar por el mundo la verdad en vez de en los periódicos o en las nuevas tecnologías y de lo que eso me va devolviendo.

Hoy (26 de diciembre, festivo en mi comunidad) igual que ayer, me encuentro trabajando. ¿Debería estar contenta? Tengo trabajo, lo cual me va a permitir tener dinero, lo cual me va a permitir adquirir y hacer cosas que ahora no tengo o que aún no he hecho. ¿Es eso lo que queremos? ¿Es eso lo que quiero?

Ahí fuera, detrás de las cristaleras que ahora me rodean, más allá de esta ciudad, más allá de esta comunidad y este país e incluso este continente hay cosas y pasan cosas que no hemos visto con nuestros ojos y nadie quiere explicarnos. A parte de toda esa gente que sale en los periódicos y revistas que tengo aquí detrás hay millones de personas que son y hacen cosas mucho mejores y mucho peores de las que se explican ahí. No todo lo que hay que saber nos lo explican en la escuela ni incluso en la universidad, ni aún nuestros padres ni abuelos serán capaces de enseñárnoslo porque ellos tampoco lo saben. Hay cosas que existieron y ya no, hay cosas que existirán pero no aún.

Es tan basto esto que llamamos planeta, esto que llamamos humanidad, esto que llamamos vida, que me parece ridículo que sólo haya una forma de vivirla.

La primera semana de trabajo me dolió el cuerpo dos días y 3 la cabeza, después ya me he ido adaptando. Estuve a punto de ir al oculista a que me revisara la vista y a apuntarme a un gimnasio para que mi cuerpo se mantenga activo… Hasta entonces todo había estado bien. De verdad, ¿es todo esto necesario?

Más que triste, estoy confusa. No entiendo nada, cada vez lo entiendo menos. Y cada vez me parece más dificil la solución. La resignación no es la solución pero es tan cansado andar luchando a casa paso…

A nuestro 2017 sólo se me ocurre pedirle que nos haga más conscientes y más consecuentes.

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